Pavimentos


Las baldosas cerámicas para suelos son sin duda alguna, uno de los productos de terminación que más aceptación tiene, por muchísimos motivos. Además de las baldosas cerámicas, existen otros tipos de pavimentos, como los suelos vinílicos que cada vez son más conocidos y son perfectos para muchos casos, sobre todo para reformar una cocina o un baño prácticamente sin obra, lo que ahorra muchísimo los costes de la instalación.

La variedad en las baldosas cerámicas es inmensa, te invitamos a navegar por cada una de las subfamilias que aquí te indicamos para ir tomando ideas y puedas encontrar un diseño que te guste y se adapte a tu presupuesto.

Como siempre, en cualquier sección, si tienes alguna duda sobre las características de alguna baldosa cerámica, no dudes en consultarnos, o bien, solicitar un presupuesto a medida


Un poco más sobre las baldosas para suelo y los pavimentos vinílicos

Dentro de la gama de baldosas cerámicas, existe una gran variedad de estilos, formatos y tipos de fabricación que determinan el aspecto final y las cualidades técnicas de las baldosas.


Atendiendo al método de fabricación y materia prima, se conocen distintos tipos de baldosas cerámicas:

  • Baldosas porcelánicas, tanto en pasta rojo como en pasta blanca.
  • Baldosas fabricadas en pasta blanca o en pasta roja, no porcelánicas, conocidas normalmente como Gres cerámico.
  • Baldosas extrusionadas, normalmente fabricadas en pasta roja.


Dentro de la familia de baldosas porcelánicas tienes todos los acabados posibles, con acabado en cemento, baldosas hidráulicas imitando a las baldosas antiguas, baldosas porcelánicas imitación a madera y al mármol, o con estilo rústico y con acabados en piedra.

Que una baldosa sea porcelánica no significa que se pueda poner en el exterior como pavimento, es cierto que son aptas para exterior y que no les afecta el hielo en las temporadas de frío, pero también hay que mirar el grado de antideslizamiento que tienen para que no sean peligrosas cuando existe contacto con el agua.


Las baldosas para suelo fabricadas en pasta roja y en plasta blanca, no son aptas para exteriores, ya que en su estructura se puede introducir el agua fácilmente, y cuando bajan las temperaturas, se podrían romper al convertirse en hielo. Por lo tanto, este tipo de suelo cerámico se recomienda para interiores, en suelos de cocina, de baño, salones, etc…


Las baldosas para suelo extrusionadas también tienen una gran cantidad de acabados y por su forma de fabricación, suelen ser aptas para el exterior. Las baldosas cerámicas extrusionadas suelen ser baldosas rústicas, y son perfectas para los suelos del exterior, como terrazas, jardines, patios.


Otro tipo de pavimento que se suele instalar en pequeñas reformas de baños y cocinas son los pavimentos vinílicos (nos hacen referencia a él muchos clientes como suelos de PVC), que cada vez tienen más acabados. La característica más destacada de este producto es que lo puedes instalar tú mismo, la instalación es rápida, no requiere reforma alguna y no se deterioran en contacto con el agua, entre otras muchas características.

Los más solicitados suelen ser los pavimentos vinílicos de madera, cuya instalación se realiza mediante los clic típicos que traen las tarimas flotantes.


Y tras la instalación del pavimento, ¿cómo se realiza una correcta limpieza final de obra?

Se estima que al menos, el 90% de quejas y reclamaciones se producen durante los primeros días o hasta meses después de comenzar a usar el pavimento y son debidas a una incorrecta o inexistente limpieza final de obra.

En cerámicas, porcelánicos, barro, extrusionados y piedras no pulidas se recomienda utilizar detergentes con acción ligeramente ácida, con un alto porcentaje de tensioactivos y al mismo tiempo “tamponados” de modo que no despidan gases tóxicos y cuya acción no se realiza por “choque” sino más bien reblandeciendo el resto de obra que debemos eliminar.


¿Cómo realizar una correcta limpieza fin de obra?

La limpieza final de obra se realiza normalmente una sola vez en la vida del pavimento y por ese motivo es importante realizarlo correctamente, con el producto adecuado y utilizando las herramientas más oportunas. Para ello es importante diluir el producto en agua según el nivel de suciedad presente en la superficie. Se recomienda realizar inicialmente una limpieza con producto diluido y una vez eliminado los residuos más superficiales realizar un segundo lavado con producto más concentrado en las zonas con suciedad más incrustada.


Una vez dejado el producto actuar unos minutos, se procederá a frotar con cepillo, estropajo o bien una máquina rotativa provista de disco verde (ideal en superficies lisas) o disco cepillo (ideal en superficies con relieves). A continuación retirar todos los residuos de suciedad y restos de obra que el producto ha conseguido reblandecer, para evitar que vuelvan a adherirse.


A tal fin resulta muy práctico y eficaz el uso de un aspirador de líquidos que permite un rápido retiro de los residuos y facilita el siguiente aclarado final.


Eliminación de juntas epoxi o resinosa:

Gracias a sus propiedades anti-ácidos, anti-humedad y anti-manchas, las juntas resinosas (epoxi, etc) se utilizan cada vez más y se estima que representen ya en Europa el 7% del total de las juntas aplicadas. Compuestas por resinas y endurecedores (bicomponentes) las juntas epoxis soportan condiciones especiales que los morteros en base cemento no toleran y son ideales en mataderos, centrales lecheras, cocinas industriales, piscinas, balnearios, duchas, así como otras zonas en las que se presentan cargas químicas o mecánicas de alta presión.

Pero hay que constatar que son más complicadas de aplicar y de limpiar ya que cualquier residuo, cerco o mancha adherida a la superficie es difícil de eliminar. En este caso se aconseja la utilización de un detergente adecuado y de alta calidad que no despida vapores tóxicos y que respete el material, la junta y los elementos de aluminio y acero inoxidable. Se recomienda además utilizar detergentes con elevada viscosidad para poder operar con éxito también en superficies verticales.

Un detergente adecuado tiene que ser eficaz tanto para eliminar simples empañados y/o residuos “frescos” (limpieza seguida al rejuntado) así como para eliminar manchas, cercos y residuos endurecidos, antiguos y consistentes.


¿Por qué es tan importante una correcta limpieza?

Esta limpieza sirve como partida para:

a) empezar a utilizar el pavimento y/o revestimiento;

b) realizar una eficaz protección en los materiales que tienen algún grado de absorción.


Con la nueva normativa UNE 138002:2017 de colocación cerámica de calidad, también se establecen pautas sobre la importancia de una correcta limpieza final de obra (capitulo 10.1): el colocador, una vez finalizada la colocación y el rejuntado, debe entregar el revestimiento totalmente limpio. Y se entiende como revestimiento toda la superficie que comprende no sólo las baldosas cerámicas sino también las juntas (de colocación y de movimiento) y otros materiales y sistemas complementarios.


Según esta normativa se considera válido el proceso de limpieza cuando se cumplan las siguientes condiciones:

a) eliminación completa de todos los residuos de la colocación

b) el revestimiento, en su totalidad no ha sufrido ningún daño.


Para satisfacer estas dos condiciones y considerada la complejidad y diversidad de los materiales que se utilizan tanto en pavimentos como en revestimentos en la decoración actual, se recomienda que este paso tan importante de limpieza se realice con detergentes adecuados y estudiados para que limpien en profundidad, sin dañar el material sobre el que se actúa, sin dañar ni cuartear las juntas, sin ser nocivo para la persona que lo utilize y sin dañar a otros elementos del conjunto de la decoración (cromados, accesorios, pomos, perfiles, griferias, etc..).


Con una correcta limpieza final de obra se consigue facilitar el mantenimiento del material así como mejorar su acabado y su presentación.