Has comprado la estufa, la has colocado en el salón y solo falta montar los tubos. Parece lo más fácil de todo, ¿verdad? Pues es justo ahí donde casi todo el mundo se equivoca, y las consecuencias no son poca cosa: humo dentro de casa, hollín que se acumula, la estufa que «no tira» y, en el peor caso, un fuego en la chimenea.
La buena noticia es que casi todos los fallos se evitan con un poco de criterio antes de empezar. En esta guía te contamos cuál es el error más habitual al montar los tubos de una estufa de leña, por qué pasa y cómo hacerlo bien. Después repasamos otros siete errores muy comunes y una lista final para revisar antes de encenderla.
El error número 1: montar los tubos al revés
Los tubos de una estufa de leña no son iguales por sus dos extremos. Uno es más estrecho (el macho) y el otro más ancho (la hembra). Y el sentido en que los encajas importa más de lo que parece.
La regla general es que el extremo macho, el más estrecho, mire hacia abajo, hacia la estufa, y la hembra hacia arriba. Así, cuando el humo se enfría dentro del tubo y deja creosota o condensación, ese líquido resbala por el interior y vuelve a la estufa. Si los montas al revés, cada unión actúa como una gotera: la creosota se escapa por las juntas, mancha los tubos, huele muy mal y es inflamable.
Cómo comprobarlo en 30 segundos
- Coge un tubo y mira sus dos extremos: uno es ligeramente más estrecho (o tiene un acabado rugoso, «engastado»).
- Ese extremo va hacia abajo, encajado dentro del tubo o de la salida de la estufa.
- El extremo ancho queda arriba y recibe el siguiente tubo.
- Repite con cada tramo hasta el techo o la pared.

Antes de montar nada, lee siempre las instrucciones del fabricante de tu estufa y de tus tubos. Algunos sistemas de doble pared o con aislamiento tienen indicaciones propias, y la del fabricante manda.
Otros 7 errores muy habituales (y cómo evitarlos)
2. Demasiados codos y tramos horizontales
Cada codo frena el humo y favorece que se acumule hollín. Cuantos menos, mejor, y lo ideal es un recorrido lo más vertical posible. Si necesitas desviar el tubo, usa dos codos de 45° en lugar de uno de 90°. Si un tramo horizontal es inevitable, que sea corto y con una ligera pendiente ascendente hacia la chimenea.
3. Un diámetro que no corresponde
El tubo debe tener el mismo diámetro que la salida de humos de la estufa y no estrecharse en ningún punto del recorrido. Reducir el diámetro ahoga el tiro y la estufa humea. Usar uno mayor sin criterio técnico también puede enfriar demasiado los gases.
4. Uniones sin fijar ni sellar
Un tubo «solo encajado» puede separarse con la dilatación del calor. Fija cada unión con tornillos para metal y sellá las juntas con un sellador o masilla refractaria apta para altas temperaturas. No sirve la silicona normal de baño: no aguanta el calor de los gases.
5. Poca distancia a materiales combustibles
Un tubo de estufa llega a temperaturas muy altas y radia calor. La distancia mínima a vigas de madera, tabiques, cortinas o muebles la marca el fabricante, y no es pequeña. Para atravesar un techo o una pared, usa siempre un pasamuros o paso de techo aislado y homologado, nunca el tubo desnudo.
6. Materiales no aptos
No uses tubos de aluminio (se funden) ni galvanizados (al calentarse desprenden humos tóxicos). Los materiales adecuados son el acero esmaltado, el acero inoxidable y el acero al carbono pensado para estufas.
7. Una salida demasiado baja o sin remate
Si el tubo sale por debajo de la cumbrera o cerca de un obstáculo, el viento provoca retrocesos de humo. Como orientación, la salida debe quedar por encima de la cumbrera y de cualquier obstáculo cercano, y llevar un sombrerete que impida la entrada de lluvia. Consulta siempre la normativa local o a un instalador.
8. No dejar acceso para limpiar
Sin una te con registro o una tapa, limpiar el hollín es un suplicio, así que acabas por no hacerlo. Instala el tubo de forma que puedas deshollinar con facilidad y haz la limpieza al menos una vez al año, o antes si usas mucho la estufa.

Checklist antes de encender la estufa
Repasa esta lista con el tubo ya montado y la estufa apagada y fría:
- El extremo estrecho de cada tubo mira hacia abajo, hacia la estufa.
- El diámetro es el mismo en todo el recorrido, sin reducciones.
- Hay pocos codos y el recorrido es lo más vertical posible.
- Todas las uniones están fijadas con tornillos y selladas con producto para altas temperaturas.
- Respetas la distancia de seguridad a madera, cortinas y muebles.
- Los pasos de techo o pared llevan pasamuros aislado y homologado.
- La salida supera la cumbrera y lleva sombrerete.
- Tienes un registro para limpiar el hollín.
- Hay un detector de monóxido de carbono en la casa.
Cuándo llamar a un profesional
Montar el tubo uno mismo es posible en instalaciones sencillas, pero hay casos en los que conviene un instalador homologado: si hay que atravesar techos o forjados, si la chimenea es antigua y no sabes en qué estado está, o si vives en una comunidad con normas propias. El monóxido de carbono no huele ni se ve, así que un fallo de instalación puede pasar desapercibido hasta que es tarde. En este caso, el ahorro de hacerlo tú mismo no compensa el riesgo.
Conclusión
Montar bien los tubos no requiere ser un experto, pero sí fijarse en los detalles: el sentido de los tubos, el diámetro, las uniones, las distancias y la salida. Haz la revisión con la lista de arriba y, si tienes dudas, llama a un instalador.
Si estás pensando en renovar tu calefacción, estos artículos te pueden ayudar:
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Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si he montado los tubos al revés?
Las juntas dejan escapar creosota y condensación. Verás manchas oscuras en los tubos, notarás mal olor y aumenta el riesgo de que se acumule material inflamable. Desmonta y vuelve a montarlos en el sentido correcto.
¿Cuántas veces hay que limpiar los tubos de la estufa?
Como mínimo una vez al año, antes de la temporada de frío. Si usas la estufa a diario o quemas leña húmeda, revísalos con más frecuencia.
¿Puedo usar cualquier tubo para una estufa de leña?
No. Debe ser un tubo pensado para evacuar humos de combustión, de acero esmaltado, inoxidable o al carbono, y del diámetro de la salida de tu estufa. Evita el aluminio y el galvanizado.
¿Por qué me entra humo en casa al encender la estufa?
Las causas más comunes son un tiro insuficiente por exceso de codos, un diámetro mal elegido, una salida demasiado baja o tubos sucios. Revisa primero estos puntos de la lista.