Este tipo de revestimiento se adapta a una amplia variedad de espacios y estilos. Es perfecto para instalar en cocinas y baños, donde combina funcionalidad y estética, pero también encaja muy bien en zonas de paso, como pasillos o recibidores, gracias a su resistencia y atractivo visual. Además, se puede usar en detalles decorativos como cabeceros de cama, nichos, chimeneas o paredes de acento, aportando carácter y personalidad al ambiente.